CUANDO TE FALLA LA DIETA

CUANDO TE FALLA LA DIETA | CULPA, ANSIEDAD Y BAJA AUTOESTIMA

 

Lo más probable es que cuando estés leyendo esto ya hayas hecho por lo menos una o más dietas en tu vida y que la mayoría hayan sido con el fin de bajar de peso o modificar tu cuerpo. En consulta con el nutriólogo, normalmente te preguntan: ¿cuál es tu meta o tu objetivo?, refiriéndose a cuantos kilos quieres bajar y en cuánto tiempo.

A mí me gustaría que, en vez de plantear una meta estética, te hicieras estas preguntas: ¿De dónde viene mi necesidad de hacer dieta?, ¿de un odio hacia mi cuerpo?, ¿de querer cambiarlo por que no estoy conforme con lo que veo en el espejo?, lo más seguro es que éstas sean las razones.

La realidad es que no te culpo, es más, ¡te entiendo! Entiendo que lo quieres cambiar, entiendo que se te haga incómodo o no te guste ver tus curvas, longas, celulitis o estrías en el espejo, entiendo que odies a tu cuerpo, y ¿cómo vas a amarlo? si desde chiquita la sociedad se encargó de sembrar una insatisfacción corporal en ti; te empezó a bombardear imágenes de cuerpos perfectos, empezando a tus 5 años con las películas de Disney, los villanos casi siempre eran gordos, cuando las princesas siempre han sido delgadas. Desde ahí, poco a poco te fuiste programando, y fuiste relacionando la gordura como algo malo, algo indeseable.

Luego fuiste creciendo y empezaste a escuchar no solo a tu amiga, pero también a tu mamá quejarse de que “estaba muy gorda”. Escuchaste comentarios como “está muy bonita de la cara, pero lástima que está gordita” o la típica frase que usamos mucho en México: “me cae GORDO”, como si la palabra gordo fuera un sentimiento malo. Después, lo seguiste viendo en las películas de adolescentes, donde siempre salen molestando al gordo. Pero esto no se acaba aquí, también lo vemos en la industria de la moda, siempre mostrándote cuerpos inalcanzables súper delgados, sin celulitis, sin arrugas, sin estrías y ahora resulta que… ¡SIN POROS!

Desafortunadamente, esas imágenes ahora están grabadas en tu inconsciente, tanto, que ahora te incomoda no solo ver cuerpos gordos, si no te incomoda ver tu propio cuerpo en el espejo. Y te creíste la gran mentira: que todos los cuerpos PUEDEN verse así, y que todos los cuerpos DEBEN verse así. Los que están gordos es porque no se han esforzado lo suficiente.

Cuando te diste cuenta que los cuerpos grandes NO son aceptados en esta sociedad, que hay jerarquías de cuerpos (es decir que hay cuerpos mejores que otros), decidiste declararle la guerra a tu cuerpo y decidiste empezar tu primera batalla: LA DIETA. Viendo estas fotos del antes y después pensaste que finalmente ibas a poder tener un cuerpo delgado, que por fin ibas a poder ser coach de spinning y ser feliz. Claro, porque la delgadez es sinónimo de felicidad, ¿no? y estar gordo es sinónimo de estar enfermo y deprimido (espero que lo hayas leído en tono sarcástico).

Ahora estás adentro del mundo de las dietas… poco a poco, sin darte cuenta te empiezas a preocupar por la comida, conoces las calorías, te obsesionas contándolas, y ahí estás, llevando tuppers a tus miercolitos, sintiendo culpa al comerte 15 almendras cuando te tocaban 9 y contando cuantas calorías habías quemado en el gimnasio. Empiezas a crear una mala relación no solo con la comida, sino con tu cuerpo también, ahora te preocupa cuantos centímetros debes de quitarle a tu cintura o a tus brazos y pesar lo menos posible, porque seguramente aquí es cuando piensas que todo tu valor está en la báscula; menos peso = más valor.

Después, la sociedad te confirma tu teoría, te aplauden si bajas de peso, te dicen que te ves más bonita así. Pasa el tiempo y seguramente dejas la dieta, comes compulsivamente todos estos alimentos “prohibidos” porque por si no te habías dado cuenta ya, la restricción causa compulsión por comer más, causándote “ataques de ansiedad”. El cuerpo reduce el gasto energético alentando tu metabolismo, porque él no sabe que te estás matando de hambre por cumplir un estereotipo de belleza.

Lo que pasa después es un poco obvio… recuperas el peso que habías perdido, incluso más. Llega de pronto la dieta Keto y crees que ahora sí esta es la solución, pero la dejas de hacer y vuelves a subir de peso y así sucesivamente. ¿Te das cuenta toda la salud emocional, física, social y espiritual que has perdido en el camino?

Lo peor de todo es que no culpas a la dieta, te culpas a ti por poca fuerza de voluntad. Cuando en realidad la dieta te falló a ti, no te diste cuenta que las dietas están diseñadas para un cuerpo físico, pero tú eres más que eso, eres un SER HUMANO, un ser que tiene emociones, tiene hormonas, sistemas que regulan todo, genes, tienes una vida social, en fin…

El cuerpo físico no sirve para verse bonito, sirve para que tú puedas estar aquí en este mundo, porque si no es por ese cuerpo, ¿en dónde vivirías?

Quiero darte un mensaje, un mensaje que quiero que se te quede muy grabado. TU cuerpo no es un problema y nunca lo fue, el problema es que te hicieron verlo como tal. Necesitas entender que la naturaleza humana se compone de cuerpos chicos, medianos y grandes. Que todas las creencias que tienes sobre cómo debe ser, son solo eso… CREENCIAS. Y si te preocupa tu salud, no te preocupes es otra creencia más, en realidad el peso NO define tu salud, lo que sí define tu salud son tus hábitos, si fumas, si tomas, si eres sedentario, si te estresas mucho, etc… Tú puedes mejorar tu salud sin necesidad de bajar de peso. ¡Basta de relacionar delgadez con salud y gordura con enfermedad!

Declararle la paz a tu cuerpo es la solución, entiende que tu cuerpo por el simple hecho de ser un cuerpo humano, ¡ya es hermoso! Y no, no necesitas modificarlo para complacer a los demás. Agradécele, acéptalo y ámalo por lo que es, no por cómo se ve. Cuando lo ames y lo escuches, vas a empezar a comer bien, pero no para verte bien, sino para sentirte bien, porque siempre vamos a querer lo mejor para él. Ámalo sin condiciones, en cualquier tamaño, color y sabor. Y poco a poco vas a llegar a tu peso natural, y no el que te dicen las tablas. Un peso donde vas a tener salud física, salud emocional, salud social y sobre todo, salud espiritual.

 ¿Ya viste todo lo que puede causar ponerle tanto peso, al peso?

 

Por: Lic. Nutrición Bárbara Navarrete | Nutrición Microscópica y Medicinal Holística

 

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