Banderas rojas

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La medicina alternativa por sí misma no es mala. El problema es que, disfrazada bajo su nombre, existe mucha charlatanería, tanto por algunos que se dicen ser médicos alternativos como por comerciantes. Existe un intento de vender supuestos tratamientos con el único fin de ganar dinero y no con el de mejorar la salud de las personas. Aquí te comparto solo algunas banderas rojas a tomar en cuenta al acudir a la medicina alternativa.

? Un producto que dice servir para todo, muy probablemente servirá para nada. Por ejemplo, el típico que promete curar el Alzheimer, la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, la artritis, el cáncer y otras cosas más. Muchos de estos productos escapan de regulaciones oficiales y no se sabe si son seguros para tomarse.

? Acudir a la medicina alternativa sin tener claro qué enfermedad tienes es muy peligroso. Sobre todo si se trata de pérdida de peso importante, fiebre persistente o algún sangrado crónico. La mayor utilidad de la medicina alternativa es cuando ya se conoce el diagnóstico y se usa como complemento al tratamiento tradicional. Por el ejemplo, el manejo de un dolor de causa ya conocida.

? Mucho cuidado con el médico alternativo celoso que te promete solucionar todos tus problemas de salud y no está de acuerdo en que consultes a otros doctores. Los médicos nos especializamos por una razón y no existe aquel que pueda tratarlo todo.

? Si después de un número considerable de sesiones o tratamientos con medicina alternativa los síntomas persisten o empeoran, acude lo antes posible a un médico tradicional. En muchas enfermedades el inicio temprano de un tratamiento efectivo puede traducirse en un mejor pronóstico, incluyendo mayor supervivencia.

? No acudas a la medicina alternativa por la exclusiva razón de no querer aceptar un diagnóstico. Asimilar el diagnóstico de enfermedades severas y/o crónicas como la diabetes, el Parkinson o el cáncer, no es fácil. Es un momento de susceptibilidad donde muchos aprovechan para engañarte con productos milagrosos o diciéndote que en realidad no tienes tal enfermedad. Lo correcto es buscar apoyo en amigos, familiares o incluso con algún terapeuta profesional pero nunca abandonar el tratamiento estándar.

Por último, exige evidencia del producto que te quieran vender. Evidencia de si realmente funciona y, sobre todo, evidencia que demuestre que es seguro para tomarse. Al acudir a una consulta, ten en cuenta que los verdaderos médicos alternativos se preparan de manera profesional. No tengas miedo de preguntar acerca de dónde hicieron sus estudios o cómo fue que se prepararon para llevar su práctica actual. NUNCA pongas tu vida y tu salud en manos de un desconocido.

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