Elisa Haro

Para esta temporada tan patriótica, no hay como el cariño y orgullo por nuestra tierra que siente Elisa, una apasionada servidora pública en turismo, amante de la cocina y determinada empresaria creadora de La Bocadería, esos servicios de banquetería que tanto nos fascina. Gastrónoma de profesión y con Maestría en Políticas Públicas por la Universidad Autónoma de Durango, hoy nos cuenta su historia en exclusiva. ¡Conócela! 

¡Qué gusto tenerte con nosotros, Elisa! Cuéntanos un poco acerca de ti para quienes no han tenido la oportunidad de conocerte aún. ¿Cómo te defines a ti misma?

Soy una persona muy apasionada en todo lo que hago. Soy muy leal y creo que soy también muy tenaz; si quiero algo, hasta que lo consigo estoy en paz. No todo es dulzura, también tengo mi carácter bastante fuerte.

¡Qué bárbara! ¿De dónde viene esa tenacidad?, ¿qué cosas nos puedes compartir de tu infancia?

Mi mamá siempre trabajó, pues mis papás se separaron cuando yo era chiquita, y ella siempre supo equilibrar esa parte de ser mamá y trabajar. Ella es un gran ejemplo para mí y me gustaría que mis hijos vean ese ejemplo de una mujer que trabaja por lo que tiene. Tengo una hermana menor, se llama Daniela. También recuerdo que desde que tengo uso de razón, yo le platicaba a mi mamá que quería ser cocinera, quizá ella pensaba que era como cuando los niños dicen “quiero ser bombero” pero yo lo decía enserio. Todas las tardes cocinaba mi mamá y yo la acompañaba, ahí hacía mis pininos en la cocina, y me encantaba.

Continuando en conocerte un poco como persona, ¿qué nos puedes platicar respecto a tu esposo y familia?

Lo conocí en el trabajo promocionando a Durango en un viaje a Chicago y fue amor a primera vista; empezamos a salir y después de dos años de novios nos casamos. Cada uno estaba muy metido en su trabajo y ahora que somos más, te puedo decir que en mi familia somos como un equipo, mi esposo me ayuda cuando ve que hay mucha carga de trabajo. Tengo la satisfacción de que pude hacer mis proyectos; me casé a los 30 años, yo estaba súper metida en mi trabajo y ya estaba lista para cambiar de página. Había veces que llegaba a mi casa y no tenía ni despensa surtida, entonces no era el momento de ser mamá. Siento que todo llegó a su momento y no me quedé con ganas de hacer nada.

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